La historia de Judy

Es un gran honor compartirles la historia de una mujer que respeto y admiro: Judy Hernández. Por mas de 40 años, el Señor ha obrado en su vida y en su ministerio de forma poderosa. El resultado es que miles de almas se han salvado por esa obra.

Judy conoció a su esposo, German Ubico, en la ciudad de Washington, DC, Estados Unidos. German era guatemalteco y estaba en esa ciudad para recibir una capacitación de la empresa IBM. En esa época, Judy estaba trabajando en una clínica dental. Ninguno de los dos había aceptado a Jesucristo como su salvador en ese entonces.

Ellos se casaron en 1962 y, unos años mas tarde, se mudaron a la Ciudad de Guatemala. Judy tenía tres hijas de 6, 5 y 3 años de edad, pero no hablaba español. Sin embargo, por la providencia divina de Dios, la familia fue a vivir cerca de una pareja de misioneros estadounidenses, Tim y Roberta Rovenstine.

Tim y Roberta fueron como mentores para Judy, German y sus hijas, y las invitaron a un grupo de oración que realizaban en su hogar. Judy aceptó ahí a Jesús porque eran las únicas personas con las que se podían comunicar en inglés. Judy no se imaginaba que Roberta y Tim se volverían amigos de por vida para ella.

Judy visitaba a Roberta cada tarde y aprendía mas de Jesucristo. Durante nueve meses, el Espíritu Santo se movió en el corazón de Judy. En ese tiempo, Judy perdió a un bebé poco después del parto. Roberta la acompañó en cada paso, apoyándola y demostrándole el amor de Cristo.

En esos momentos de meditación Judy recuerda haber escuchado el himno Sublime Gracia por primera vez. La letra de ese canto llenaba su corazón de gozo y esperanza, como lo hace hasta hoy:

Sublime gracia del Señor,

Que a mí, pecador, salvó;

fui ciego mas hoy miro yo;

perdido y el me amó.

A la edad de 30 años, Judy aceptó a Jesucristo como su señor y salvador, y su vida cambió completamente. Fue perfecto que haya sido su amiga Roberta quien la guió en la oración de salvación, asegurándose que pasara su eternidad en el cielo con Cristo y con sus seres queridos que aceptaran a Jesucristo.

Una vez que Judy aceptó a Cristo, inmediatamente empezó a mostrar los frutos del espíritu, como lo explica Gálatas 5:22-23:

Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza...

Al mismo tiempo, Judy empezó a orar para que su esposo, German, también aceptara al Señor.

Por el llamado del Espíritu Santo, el testimonio de Judy y la amistad de Tim, German aceptó al Señor poco tiempo después. Ellos compraron un terreno en una área seca y calurosa de Guatemala, donde no contaban con electricidad ni con agua. Dios usó esos cuatro años en el desierto para formarlos para los ministerios que tenía planificados para ellos. Fue durante esa época que decidieron convertirse en misioneros y servir al Señor a tiempo completo.

En 1973, German empezó a atender al Instituto Bíblico Liberty College en Pensacola, Florida, Estados Unidos. En los tres años que German asistió ahí, Judy trabajó para apoyar a la familia que era de siete personas. Ese tiempo fue de muchos retos para ellos, pero el Señor les proveyó todo lo que necesitaban.

En 1976, la familia regresó a Guatemala como misioneros del ministerio Global Missionary International. Por patrocinio de su iglesia, El Calvario, fueron enviados al municipio de San Juan Ostuncalco. Inmediatamente, German empezó a plantar iglesias en el municipio y en los pueblos aledaños. Judy cuidaba de sus hijos y de la casa, y apoyaba a German y lo animaba en oración.

Lamentablemente, una tragedia golpeó a la familia en mayo de 1982. Mientras regresaba de una conferencia misionera en los Estados Unidos, German sufrió un accidente en México y falleció. En ese momento, Judy se enfrentó ante una decisión difícil: ¿aceptaba la oferta de las iglesias Liberty para regresar a Estados Unidos y empezar de nuevo su vida allá, o se quedaba en Guatemala y seguía sirviendo al Señor como misionera de Global Missionary International?

Después de mucha oración, de conversar con sus hijos y de recibir consejo de amigos cristianos maduros, ella decidió quedarse en Guatemala. En sus oraciones, el Espíritu Santo le habló claramente, diciéndole que no tuviera temor porque el estaría con ella en cada paso del camino. Como siempre, el fue fiel a su promesa.

En 1983, Judy abrió el Colegio Cristiano Alfa & Omega con 65 estudiantes. En la actualidad, este colegio cuenta con mas de 900 estudiantes, desde preprimaria hasta la secundaria. Además, este centro de estudios ofrece entrenamiento para preparar a los estudiantes en computación, odontología, cuidados médicos, diseño gráfico y música.

Por mas de 34 años, el Señor ha sido fiel en proveer los fondos para que el colegio añada aulas y espacio de trabajo para todos estos estudiantes. Hace algunos años, añadieron un segundo piso que les permitió inscribir a 100 estudiantes mas. A finales del año 2017, demolieron parte de la escuela para construir una nueva cocina, baños y aulas para otros 100 estudiantes. Esto los convirtió en el centro de estudios mas grande de San Juan Ostuncalco.

En el año 2014, Judy y yo hablamos de diferentes formas de predicar el evangelio. Descubrimos que ambos tenemos el deseo de compartir el evangelio a través de una clínica dental. Al siguiente año, Dios proveyó los recursos que necesitábamos para remodelar una sección de la escuela para instalar una clínica dental y equiparla con equipo dental de última generación. La clínica se usa para entrenar a los estudiantes como asistentes dentales, se usa para proveer tratamientos dentales para los estudiantes y para compartir el evangelio con la comunidad a través de jornadas dentales.

Judy espera abrir una clínica médica para proveer cuidado médico básico a los niños y a la comunidad. Las clínicas médica y dental son formas maravillosas de compartir el amor de Jesús y el evangelio, al mismo tiempo que se mejora la calidad de vida de los que reciben estos servicios.

Yo he aprendido muchas cosas de mi amiga Judy: cómo sacrificar la comodidad personal para servir al Señor, cómo perseverar en medio de la adversidad, cómo arriesgarse a pedirle a Dios cosas grandes, cómo tener fe y cómo ser paciente.

Gracias, Judy, por tu servicio al municipio de San Juan Ostuncalco y al Reino de Dios.